Modos de uso

09.02.2012 | 16.55 Comentar   |   FacebookTwitter

Lichtenstein + The B-52´s. Pollock + My Bloody Valentine. Phillips + Baladamenti.
Sociedad /  Cuando las canciones y los cuadros van de la mano.
Por Eugenio Palma Genovés

Hace unos meses el Museo Guggenheim de Nueva York lanzó una encuesta a sus visitantes. La misma se basaba en elegir una canción para  describir un cuadro del movimiento Pop Art a personas no videntes. La idea era postular la canción perfecta para acompañar y explicar los cuadros de Andy Warhol o Jasper Jones. Eso me llevó a pensar en lo que yo llamo “Modos de uso”. ¿De qué se trata? De proponer una experiencia a la hora de apreciar el arte en general o alguna pieza en particular. A continuación van tres propuestas de discos y canciones que se pueden cargar en sus MP3 a la hora de visitar un museo o, si prefieren ver los cuadros desde casa, mediante la internet, pero ojo: siempre con esa música sonando. Ese es mi modo de uso.

Mi primer sugerencia tiene que ver con, probablemente, uno de los primeros cuadros de los que me enamoré en mi vida. Ya no recuerdo la cantidad de veces que me acerqué hasta el Museo de Bellas Artes solamente a contemplar esa pieza en particular de Jackson Pollock. Era época de Discman, y siempre elegía el mismo CD para llevar: “Loveless” de la banda inglesa My Bloody Valentine. Minimalistas, ellos, construían una torta rogel que en lugar de dulce de leche tenía capas de guitarras distorsionadas sobre una melodía que en principio podía parecer caótica pero que en escencia era simple y repetía patrones. Igual que ocurre con los cuadros del pasional y atormentado Pollock. Encontrar la belleza en ambas obras, tanto en el cuadro como en el disco, no es difícil pero tampoco inmediato. Se le pide al espectador un extra que tiene que ver con permitir el paso de los minutos en esa sintonía. Fluir. Unificar cada trazo del “dripping” (gesto de goteo sobre tela) de Jackson con la melodía particular de Valentine. Mi consejo: ir directamente al track #4 del disco (“To here knows when”) ahí el modo de uso funciona a la perfección.

Mi segunda opción tiene que ver con un cuadro de 1963 de Roy Lichtenstein que se llama “Drowning Girl“ en el que mediante su estética de colores primarios y puntos de impresión, nos muestra a una damisela en aprietos que niega la posibilidad de llamar a su amado antes de ahogarse en el mar. Del mismo modo, pero en sentido contrario, Cindy Wilson (una de las dos vocalistas de la banda The B-52´s) encarna a esa heroína desgarrada por el amor en su tema “Give me back my man” del disco “Wild Planet” que la banda editó en 1980. Mediante su sonido New Wave y su espíritu retro, Wilson sugiere que si ella no consigue a su hombre “se va a ahogar” y su tono va in crescendo hasta llegar a una súplica y un grito. La protagonista del cuadro de Lichtenstein no quiere llamarlo pero se muere por hacerlo. El grito de Wilson sugiere la misma desesperación.

Y para cerrar me despido con la obra de un artista no tan reconocido como los anteriores pero no por eso menos intrigante. Se trata del contemporáneo Richard Phillips y una de sus pinturas hiper realistas que recuerdan imágenes de revistas o cultura popular de años anteriores y que basan su estética en el soft-porno y una suerte de belleza desechada. La obra que destaco deja ver un primer plano de una chica mirando de frente, supuestamente sin ropa. Sin embargo la magia del cuadro, a mi entender, se encuentra más en lo que sugiere que en lo que muestra. Hay algo que no está del todo bien en la imagen. Será en sus dientes, su mirada o el fondo neutro. Tal vez sea su pelo levemente despeinado. Una sensación de extrañeza, necesidad, y carencia. La misma que provoca el tema de Angelo Baladamenti utilizado como tema principal de la banda sonora de la mini serie de los 90 Twin Peaks. Una melodía instrumental que se presenta gentil y delicada de lejos. Pero a medida que se desenvuelve nos marca no sólo un dejo de melancolía sinó también una sensación de belleza hechada a perder, como si algo hermoso hubiera dejado de serlo. Compañía perfecta para esta pieza de Phillips.

El consejo es simple y claro: por un lado buscador de internet para las imágenes, por otro portal de videos para las canciones. Pongan Play y disfruten a pleno de estos modos de uso sugeridos. Y por qué no, si tienen ganas, busquen sus propias canciones para acompañar sus cuadros preferidos.
Twitter
69