El abismo detrás de lo bello

15.12.2011 | 22.58 Comentar   |   FacebookTwitter

"Un gran negocio" de Claudio Roncoli. Una de las piezas incluidas en su muestra "Life".
Sociedad /  Hasta el 17 de Diciembre se puede ver la muestra "Life" de Claudio Roncoli en Elsi del Río Arte Contemporáneo.
Por Eugenio Palma Genovés

Llego a Elsi del Río, la Galería de Fernando Entín en pleno Palermo Hollywood, un martes de diciembre donde el calor parece que sale por debajo del pavimento. “Life” se llama la muestra sobre la cual voy a escribir, y es con Fernando y el artista expositor Claudio Roncoli con quienes estoy a punto de conversar. Antes de ingresar en la galería observo el nombre de la muestra en luces de neón en la vidriera y noto que en la segunda sílaba (“fe”) la luz titila. Como si el artista quisiera expresar de antemano que en estos tiempos  la fe no está del todo presente.

Charlar con Claudio es enfrentarse a un tipo ácido, irónico y crítico. Viene del palo de la publicidad y tiene demasiado conocimiento acerca del circo de los medios de comunicación. Aunque él prefiera llamarse “intervencionista” se podría decir que Claudio es un artista pop con todo lo que eso representa.  En su obra: imágenes de revistas del sueño americano de los 50 intervenidas por su estridente paleta de colores, en su discurso: una profunda crítica y llamado a la reflexión a una sociedad que solamente se enfoca en el consumo. Un artista pop hecho y derecho.

“Life es el difícil equilibrio de todos los días que tenemos que vivir” arranca Claudio. “A mí me gusta que la gente al ver los cuadros piense. Que detrás de  lo bello haya un abismo.  El lado irónico y hasta peligroso del ser humano de tan alienado que está. Todo es bueno en la vida: las drogas, internet, la política pero el problema es el exceso y eso es lo que pasa hoy en día con la gente, se pasa de la línea. Un poquito de botox, dos tarjetas de crédito, me mareo y que quedo vacío. En la escuela se preocupan por la educación sexual pero nunca por la educación de consumo porque a ningún gobierno del mundo le conviene. Y como submateria debería existir “Valorar lo que tenemos”, sino estamos expuestos a una ansiedad y un stress constante, el ser humano contemporáneo es compulsivo. Acumula y se pierde en el camino”. 

Ese difícil equilibrio que plantea Claudio es lo que plasma en sus obras de gran tamaño. Su método se centra en armar un archivo de cientos de imágenes escaneadas. Elige las que quiere trabajar y las interviene en Photoshop. Las manda a imprimir en un black out de altísima resolución que tiene tintas UV resistentes al sol y la luz, y en el taller pinta arriba del mismo. Me confiesa que la problemática principal del artista es encontrar la identidad propia. Y es ahí en uno de los breves momentos en que Fernando nos interrumpe: “La línea de Claudio es marca” me dice y está en lo cierto. Tener una firma propia es lo más difícil. “El problema no es que te vaya mal, es pasar desapercibido” remata Claudio dejando bien en claro que lo que importa en este caso no sólo es sentirse diferente del resto, sino también mostrar esa diferencia que tiene que ver con descubrir esa impronta propia.

Claudio descubrió, entre otras cosas, que en su mano tenía un arma, que estaba con ganas de usarla y sabía hacia donde quería disparar: “Yo trabajé casi 15 años en publicidad y eso te permite ver desde el otro lado que es lo que pasa, como una demasía de información. Hay una cuestión de aceleración y de evitar que el consumidor piense al tratarlo como estúpido. El bombardeo es excesivo. Te vas cuidando según las modas. La gente enfoca en algo en particular y desenfoca en todo el resto. Come sano pero cruza por la mitad de la calle. Se mueren flacos por lo menos.”

Y en su relato deja entrever su costado humorístico y narcisista: “A la única persona que admiro es a mí mismo, más con todo lo que logré. Me digo: ”Soy un genio, soy un genio, soy un genio” y voy para adelante, es la única forma en este medio tan especial. Y rodeándome de gente que tenga buena energía. Yo me divierto y critíco, no puedo hacer oídos sordos a lo que tengo alrededor. Algo está pasando y no puedo no decirlo. Yo ya tengo 40 años y un montón de hijos, eso te genera un compromiso.”

“Life” tiene una dureza bastante especial. Y me cuenta Claudio que fue Fernando quien sugirió que la silaba “fe”  titilara en la vidriera. Un detalle sutil que ancla perfectamente con este juego de apariencias, compulsión y consumo que se presenta en sus cuadros. Como si su deseo no fuera desenmascarar los secretos de las amas de casa desesperadas. Tan sólo sugerirlos y exponerlos mediante la ironía.

LIFE
Claudio Roncoli
Elsi del Río Arte Contemporáneo (Humboldt 1510)
Hasta el 17 de Diciembre
Martes a viernes de 14 a 20 hs. Sábados de 11 a 15 hs.
http://www.elsidelrio.com.ar/

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